El Demoledor, Noticias, Política — 16 julio, 2019 5:05 pm

La bicolor peruana

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La bicolor peruana
Hace poco, en la víspera de un decisivo partido de la selección peruana de fútbol, a mí dilecta amiga Cecilia Chacón la apabullaron en las redes sociales cuando acompañó a comentario alentador símbolos bicolores que aparentemente confundió la congresista con la bandera de Austria, que lleva igual combinación de colores que la peruana, con la diferencia que se presentan de manera horizontal.


Otro de mis coterráneos, Marco Gasco cuyo destino político lo ha llevado a ocupar actualmente el cargo de burgomaestre de Chiclayo, pasa similar carga montón, por haber adornado en los días festivos el palacio municipal con cintas de la misma combinación en sentido horizontal.


Ciertamente los símbolos patrios constituyen la simplificación de una concepción de la historia nacional que aspira a difundirse ampliamente y en lo posible a ser unánimemente aceptada como inalterable, pero yo que recuerde, los mencionados no son casos aislados, desde tiempo inmemorial hemos pasado por desapercibido esta forma de presentar vertical, horizontal, oblicua y circular y hasta añadidos “groseros” a la bicolor nacional, los propios seleccionados deportivos en su indumentaria son los más claros ejemplos.
Lo que he podido notar en los divergentes comentarios más allá del detalle advertido, son serias fracturas en el cuerpo de la sociedad, por cuestiones de diferencias políticas partidarias que incluso llegan a la diatriba personal.
Yo no creo que ningún compatriota esté alejado del concepto homogéneo de nuestra bandera nacional tal como lo establece el artículo 49 de la constitución política que define como uno de los tres símbolos de la Patria a la bandera de tres franjas verticales con los colores rojo, blanco y rojo. Dudo que se estén alejando de nuestra identidad colectividad armónica, puesto que además la consagración de un símbolo no es sinónimo de inmovilización, la misma bandera en su historia ha pasado por varias etapas desafiantes de su diseño.


Me he querido adelantar a la tendencia conflictiva que podría llegar cual fiebre patriótica a la pileta de la plaza de armas de Cajamarca, donde mi otro amigo Andrés Villar podría ser el blanco de la confusa asimilación con la bandera de Austria a la que hoy muchos parecen estar identificando más que a la peruana.
Creo que el concepto de la bicolor – incluso la escarapela – debe hermanar a los peruanos y no significar una opción de enfrentamiento por meros afanes políticos, involucrados con evidentes intereses. Mención aparte y en cuestión de apreciación, si considero que la envoltura que le hicieron a la pileta no le da mucha elegancia en la forma cómo debe lucir nuestra plaza por estos días festivos, pero es cuestión de apreciación y gustos, como seguramente va a pasar en cada peruano que por estos días va a ensayar en sus respectivas fotos perfiles. Felices fiestas patrias







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