Local, Noticias — 16 noviembre, 2018 7:12 pm

“Sin cuerpo no hay delito”: El escabroso caso de Vanessa Pereyra

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La infructuosa búsqueda de la PNP que devino en la libertad de los implicados del sonado caso

Cajamarca. – Ha pasado más de un mes de la misteriosa desaparición de la empresaria joyera Vanessa Pereyra Vergara, un caso que estuvo a punto de esclarecerse con la aparición de un testigo clave, pero que también su extraña muerte, un día después de aportar algunas pistas a la policía, se ha vuelto a presentar oscuro y, sobre todo, impenetrable, por la no ubicación del supuesto cadáver.

Los días de la detención preliminar decretada para los dos sospechosos se acabaron y al no aparecer el cuerpo de la supuesta víctima del crimen, les fue favorable para los implicados por un testigo que dejó de existir y entonces cobró vigencia el principio legal que establece: “sin cuerpo no hay delito”.

“Mi amigo no debió morir así”, dijo Edward Campos Lujan a la prensa tras enterarse de la repentina muerte del chofer Segundo Huamán Fernández, apodado el “mono” que se había presentado un día antes en calidad de testigo protegido.

Sin Rodeos ha tenido acceso a la escueta manifestación brindada por el testigo protegido donde no parecía revelar el mismo nivel de amistad al delatar al supuesto implicado como “un señor de nombre Edward Campos”.

El fiscal Jesús Portal Castrejón y los oficiales de Investigación Criminal de la PNP tuvieron en sus manos a la principal pista sobre la desaparición de Vanessa Pereyra Vergara, pero jamás imaginaron que al dejarlo en libertad al día siguiente moriría de un balazo, aún por determinarse si fue un suicidio o probablemente un atentado de los interesados en entorpecer la acción de la justicia.

Tras esta muerte, de información oficial proporcionada por el jefe policial de Cajamarca, Crnl. Luis Cacho Roncal se supo que el testigo protegido fue el chofer Segundo Huamán Fernández, apodado “el mono”, y que tenía antecedentes penales de robo y hurto e incluso que habría formado parte de la red criminal “Los Temibles del Norte”.

¿FABRICARÓN AL TESTIGO?   

Lo que llama la atención en la escueta manifestación del testigo protegido es que aparentemente se trata de “un tercero” y no del fallecido chofer Segundo Huamán Fernández, debido que en el escrito delata al tal “mono”. Lo increíble sería que se haya auto incriminado.

Edward Campos había contactado a Vanessa Pereyra para que vaya supuestamente a comprar oro a Chachapoyas, previamente Edward había contactado a otras personas para que vendan el oro a Vanessa, declaró el testigo ante el fiscal.

“El día 13 de Octubre, en que desapareció Vanessa, una persona de apellido Fernández, fue a recogerla en una camioneta color roja del distrito de Baños del Inca para que viajen a Chachapoyas, lugar a donde llegó Vanessa al promediar las cinco de la tarde, acompañada de dos personas desconocidas de sexo masculino. Tengo conocimiento que estas dos personas contactadas por el señor Edward Campos le quitaron la vida a Vanessa Pereyra y han arrojado su cuerpo en el trayecto de carretera a Chachapoyas”, declaró el testigo.

También tengo conocimiento que el ex esposo de la señora Vanessa Pereyra de nombre Merce es el que ha planificado de manera directa con Edward Campos, la muerte de la señora, porque ella tenía una relación sentimental con Edward Campos y el ex esposo se había enterado de esa relación y quería matarla por los problemas que tenía con la división de sus bienes”, aportó como datos el testigo ante el fiscal Jesús Portal.

Esta pista condujo a las autoridades a las detenciones inmediatas de los dos supuestos autores intelectuales delatados por el testigo que al día siguiente murió por arma de fuego en extrañas circunstancias que abrieron otro polémico hecho, por un lado la policía informaba de un supuesto suicidio y por parte de los deudos del testigo se acusaba que fueron los mismos policías de civiles llegados de Lima que resguardaban la casa los que habrían disparado.

“SIN CUERPO, NO HAY DELITO”

Del supuesto crimen de la empresaria joyera, sólo se cuenta la incriminación de un testigo que ya no existe para corroborar los hechos. De ahí que resulta vital una evidencia convincente del supuesto crimen como sería la ubicación del cuerpo de Vanessa Pereyra, asunto que no se ha dado y que derivó en la libertad de los dos supuestos autores intelectuales del delito.

PROTESTAS

Es bastante difícil probar un crimen sin un cuerpo. Los familiares de Vanessa Pereyra radicalizaron su indignación al momento de enterarse de la libertad de los sospechosos. Han pedido que no cese la búsqueda que tiene que darse de manera exhaustiva.

DATO.

Aparecen pruebas que evidenciarían relación sentimental entre Vanessa Pereyra y su chofer “Mono”.







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